sábado, 6 de noviembre de 2010

Maquiavelo Antiracionalista

En definitiva, y resumiendo lo que venimos diciendo, no hay en Maquiavelo ninguna apelación a intancias ni naturales ni a históricas. No existen categorías universales o innatas que precedan u orienten la acción humana. Lo que sí hay es una voluntad de poder. Tampoco se halla oposición entre razón y experiencia, sino todo lo contrario: la razón debe basarse en ella. El todo social para Maquiavelo no es lógico, sagrado ni necesario. Es simplemente el fruto de una trabazón de acciones humanas que se perpetua en el tiempo como continuidad de unas prácticas históricas que vienen determinadas, eso sí, por una naturaleza humana que él concibe de un modo bastante pesimista.
En este sentido estaría más cerca de nuestra visión postmoderna, "una visión de la sociedad sin fundamentos, parámetros, paradigmas, proyectos, metas ni certezas absolutas" que de una visión tal como la tuvo la modernidad llevada a una jaula de hierro por la ilustración: "...como las cosas de los humanos están siempre en movimiento y no pueden permanecer estables, es preciso subir o bajar, y la necesidad nos lleva a muchas cosas que no hubiéramos alcanzado por la razón...". 
Este tipo de aseveraciones del autor renacentista, se interpretan con excesiva frecuencia como defensa de la adaptabilidad del hábil político a las circunstancias sin mediación de convicciones, principios, o ideales, exclusivamente en beneficio del propio interés. Sin embargo, también cabe la interpretación de la primariedad de la realidad histórica sobre la razón, de la experiencia sobre los prejuicios, de la práctica sobre los ideales, en suma, de una filosofía de la acción.

Tampoco es en absoluto racionalista en cuanto a la concepción de la historia, pues si en ella ve la fuente principal de donde derivan nuestros conocimientos en virtud de la experiencia, no la concibe como un proceso unitario y singular, sino como series de acontecimientos que podemos llamar la historia de Roma, de Florencia, etc. En ningún momento se percibe una concepción de la historia como una serie continua guiada por ningún tipo de necesidad que tenga que desembocar en un paz perpetua o en un estado ideal. Todo lo contrario: el resultado dependerá de lo que logre la acción humana. Desde la perspectiva maquiaveliana el poder no se relaciona con un logos o razón, sino con la fuerza y la coacción. Su punto de vista es descarnadamente pragmático.